La alegría de SER CAPAZ

El temor es la pesadumbre con la que el hombre ha cargado desde siempre. El temor en cualquiera de sus formas incapacita la mente, destruye la sensibilidad y merma los sentidos”. Esta frase extraída del libro “Cartas a las escuelas” de J. Krishnamurti, me ha dado pie a hablar de una de las formas en las que me influye el miedo.

En mi experiencia el miedo va de la mano de las que veo como mis limitaciones. Unas limitaciones no reales que son generadas por mi mente, por mi imaginación, por mis creencias. Las siento limitaciones porque me impiden, me coartan, me ponen obstáculos.

Con datos del pasado, de lo grabado en mí, creo saber que en el futuro se va a reproducir el fracaso anterior o que no merece intentar esta vez lo que no me permití intentar con anterioridad. Y esta limitación inventada se ve respaldada por excusas y justificaciones que mi mente va elaborando en búsqueda de coherencia, para acabar diciéndome “no puedes”, “no eres capaz”, “va a ser muy difícil”, entre otras frases limitantes.

Toda esta conversación, ese duelo, entre lo que me digo y la frustración que me produce el inhibir el anhelo de intentarlo y la ilusión de conseguirlo, va generando una tensión en mi cuerpo. A veces, la reacción fácil es huir, volver a mi lugar conocido y claudicar, “es así, no puedo”. Me sigo comparando, poniendo excusas y justificando por no ser consciente de mis capacidades y por lo tanto no creer en ellas.

Hace poco leí una frase que perfectamente describe estas situaciones: “A veces para no sentir el dolor de la vergüenza nos retiramos de la competición antes de que den el pistoletazo de salida. Siempre parece menos doloroso rechazarse a uno mismo que ser rechazado por otros”. Es cierto “parece menos doloroso”, porque mi imagen no se ve cuestionada por nadie ajeno a mí, pero yo me vuelvo a dejar sola, a no creer en mí. Y para mí ésto sí es lo más doloroso.

Otras veces, el anhelo vuelve y la frustración persiste. A medida que me he ido dando cuenta de qué hay detrás de ese “no puedo”, puedo reunir la suficiente valentía, coraje e intentarlo. Acompañada por la teórica aceptación de un posible error sí, pero también alentada por seguir mis aspiraciones y la determinación de seguir en la búsqueda de ser más yo. También con la confianza de poder usar muchos recursos que hoy sí tengo la experiencia de ser capaz de poner en marcha.

Siempre que he conseguido soportar la tensión del “quizá no sea capaz” y lo he intentado he tenido preciosos aprendizajes:

  • Por un lado, vivir que las barreras REALES no siempre son las que mi mente me cuenta. Esto me ayuda a tomar distancia de esas creencias limitantes y tenerlas menos en cuenta.
  • Por otro lado, la satisfacción de intentar la conquista de territorios desconocidos, explorar y disfrutar en el camino.
  • Y sobre todo la alegría del sí puedo, una sensación interna de ser capaz. La experiencia me trae la realidad. Entonces ya los diálogos internos cesan y la realidad se impone.

Sin duda, hay mucho más de lo que solemos ser capaces de contemplar. Disfrutemos de ello con determinación e ilusión.

 

Ana Rial

http://www.misentido.blog

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s