Frases Lapidarias. Parte II

Para continuar con esas frases que empecé a compartir en otra publicación, esas que se quedaron con parte de lo que somos, que nos han llevado o aún nos llevan a escondernos, hoy os hablo de las siguientes:

  •  “ESO NO ES NADA, NO LLORES“. NO ESTES TRISTE“.

Desde la piel de un niño o una niña cuando las escucho, lo que me dicen estas frases es que la tristeza no es bienvenida, que “no está bien” estar triste. ¿Hay algo malo o incorrecto en mí que me siento triste?, porque si el adulto me dice que no debo estar triste o que lo que me ha pasado no es “nada” cuando yo sí siento algo con eso que ha pasado, ¿puede que yo “esté equivocada”?.

Aquí lo que puede pasar, en mi opinión, es que ese adulto no puede o no sabe gestionar la tristeza de otro porque no se permite a él mismo sentirse triste. Es muy probable que cuando fue niño tampoco le permitieron expresar su tristeza y así vamos reprimiendo emociones generación tras generación. Si yo como adulta no puedo sostener la tristeza de un niño, si no puedo acompañarle, me está diciendo algo sobre cómo yo vivo la mía, o cómo la he vivido a lo largo de mi vida.

Cuando es habitual que un niño escuche este tipo de frases acaba no expresando su llanto o su vulnerabilidad cuando así se siente. Es más aceptado por su entorno el “no pasa nada“, que “es fuerte“, así que empieza a construir una careta, un personaje no vulnerable para tener contentos a los adultos que le acompañan, y recibir su aprobación, su mirada y así sentirse amado.

Para mí son frases que han hecho mucho daño al menos a personas de mi alrededor, y a mí misma, y más específicamente a los niños y chicos, que ahora son hombres de los que se espera que sean “fuertes”, con la idea de que “los chicos no lloran“. Una idea, una creencia que es para mí una de las grandes responsables de la armadura que muchos hombres se han visto obligados a construir para sobrevivir.

Yo, como madre de un niño y una niña a los que siento con una gran sensibilidad, como todos los demás con los que puedo estar, y que son capaces de expresar sus emociones con claridad y libertad, cuando se ven respetados por los que les acompañan, me parece una gran oportunidad el darme cuenta de lo esconden esta frases y conscientemente aceptar a Iago y Leire con su sensibilidad y acompañarles con amor en todo el abanico de emociones que sienten. Nadie puede valorar las emociones de nadie porque simplemente son. No cabe juicio alguno. Así, con su incesante espejo me sigo mirando de nuevo a mí y descubriendo mis partes menos luminosas.

 

  • ES POR TU BIEN“.

La he escuchado dicha por un adulto a un niño. Muchas veces cuando el adulto tenía la intención de que el menor siga sus instrucciones, “le haga caso”, le obedezca, con la idea de que el adulto sabe lo que es mejor para él. Yo he vivido esta frase en momentos en que mis necesidades no eran tenidas en cuenta, mi criterio, mi punto de vista, las sensaciones de mi cuerpo (hambre, frío, calor), tomando el adulto la decisión por mí. De aquí se desprende la idea de que el adulto tiene razón, sabe más de mí por ser adulto. Acaba desembocando en la idea: “el otro sabe más, ¿yo estaré equivocada?”… depositando en otro el poder sobre mí.

Sin decir estas mismas palabras, creo que es una de las frases que está apareciendo en la relación con mis hijos, que se va colando porque no lo hago explícito pero sí que en ocasiones sigo teniendo la sensación de “necesitar” tener el control sobre ellos.

Allice Miller habla de ella y lo que lleva implícito en su libro “Por tu propio bien”.

 

  • MAS VALE MALO CONOCIDO QUE BUENO POR CONOCER“.

Esta frase para mí genera miedo y desconfianza hacia lo nuevo, los retos y las nuevas oportunidades. En la búsqueda de una ficticia seguridad nos pide quedarnos en la situación conocida a pesar del posible sufrimiento o incomodidad que podamos vivir con ella, nos lleva a ser víctima de lo que nosotros mismos blindamos y perpetuamos.

También invita a elegir no sentir miedo a cambio de negar el sufrimiento actual, ya que prefiero seguir viviendo lo que puede no irme bien para no sentir el miedo al cambio.

Me trae inmovilismo y resignación. Aunque pensemos en un cambio no somos capaces de permitírnoslo.

También falsas lealtades, la lealtad entendida como sumisión y apego, no lealtad por decisión. Apego a algo que no me conviene pero que al menos conozco. Quizá sigo viviendo algo que no es coherente conmigo y limita mi existencia tal y como SOY.

 

  • POBRE“.

No es una frase, es una valoración hacia alguien que habitualmente he escuchado en muchos lugares y dicho por muchas personas en múltiples ocasiones. He tenido la oportunidad de sentir lo que para mí significa y también siendo espectadora cuando se lo dicen a otra persona.

Para mí sirve para victimizar a quien recibe este “pobre” creando en esa persona una visión de si misma como “¿soy víctima de algo?”, “las cosas me vienen grandes” o “quizá necesite ayuda“. Y así bloquea la confianza en uno mismo y la autonomía.

 

  • ASÍ ES LA VIDA“.

Me transmite resignación,  que no se puede hacer nada, como si las cosas no las pudiéramos cambiar.

Estas y otras frases las estoy recopilando en el otro apartado de la página con todas las que me vais compartiendo.

En este tiempo en el que he estado reflexionando sobre estas frases y sintiendo lo que he vivido o vivo al escucharlas me ha servido para darme cuenta de cuánta fuerza pueden tener y cómo se van colando en mi vida a pesar de conocerlas.

¿Os dicen algo para vosotros y vosotras?. ¿Os vienen a la cabeza alguna otra que os han limitado?. ¡Muchas gracias por compartir!.

 

Ana Rial

http://www.misentido.blog

 

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