Despertar

Tu visión devendrá más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón… Aquel que mira afuera, sueña. Quién mira en su interior, despierta”. Carl G. Jung. 

Tal y como os decía en la publicación yo robot  hay momentos en los que me doy cuenta de que no he elegido decir o hacer algo libremente, que lo hago de forma automática. Me sorprendo diciendo una frase que tan siquiera es mía, quizá escuchada por mí muchas veces pero que si la observo, paro y me cuestiono tan siquiera me siento identificada con ella.

También puede ser a través de un limite que pongo a mis hijos sólo porque lo he escuchado, o por con quien estoy o como me siento, pero no por mi propio criterio sino guiada por una respuesta automática, sin preguntarme ¿para qué este límite? ¿es necesario?. 

Otras ocasiones puedo enjuiciar algo o a alguien con una opinión que no me pertenece.

En estos momentos me encuentro viviendo en programación, es decir repitiendo frases, comportamientos, en definitiva patrones, que no me he cuestionado y por lo tanto no he elegido. Patrones que me condicionan sin darme cuenta. Me condicionan porque aparecen sin que yo tenga control sobre ellos. Me alejan de mi verdadero discurso y de comportamientos que se identifiquen con lo que soy en realidad.

Esto ocurre porque hay una parte de mi realidad que no consigo ver, a la que tan siquiera presto atención.

Cuando cumplo con la programación no hay margen para la creatividad, para los nuevos caminos y para el cambio. Lo que haga en el futuro sólo puede estar basado en lo que he hecho en el pasado porque no me cuestiono y sigo perpetuando lo que ya conozco, aunque sea algo que no me funcione.

 

¿QUÉ ES DESPERTAR?.

Despertar para mí es VER esa parte a la que no le he prestado atención anteriormente. 

Despertar está conectado con darme cuenta, con tomar conciencia, con tomar mi responsabilidad y con tomar decisiones en función de todo lo que voy conociendo acerca de mí, de los demás y del entorno.

OJODESPERTAR

 

¿PARA QUÉ DESPERTAR?

Despertar me permite acercarme a mí misma, a mi verdad y me da la oportunidad de ser fiel a mí, a mis valores y a lo que tiene verdadero significado para mí, de ser la protagonista de mi vida.

Despertar me da libertad para elegir porque observo y veo lo que antes no veía. Esta visión me permite distinguir las opciones posibles y decidir que opción tomar, ir haciendo cambios en coherencia conmigo misma.

Esa nueva visión me invita a dar un paso atrás y no activar el piloto automático. En ese paso atrás está el ejercicio de mi libertad. Es el momento de parar, cuestionarme y decidir. En ese paso atrás está el tomar las riendas y no dejarme llevar por el caballo desbocado del automático.

Es nuestra opción responsabilizarnos de esos comportamientos automáticos, cambiar esos condicionamientos observándolos con curiosidad y atención. El resultado  de tomar nuestra responsabilidad será nuestro DESPERTAR que va a desactivar esa programación que daba lugar a nuestras conductas y pensamientos automáticos.

Cuando nos decidimos a dar ese paso atrás, parar y cuestionarnos podemos encontrarnos con un charco de agua oscura en el que no conseguimos ver con nitidez. Vemos el agua pero no conseguimos ver lo que hay dentro.

CHARCO

Me gusta imaginarlo como un charco que nos encontramos en un camino. Tenemos dos opciones: esquivarlo, que puede ser lo más fácil y rápido, y seguir nuestra ruta; o en esta ocasión, con la curiosidad que tenemos por saber lo que esconde, pararnos, explorarlo, observarlo y poder disfrutar de descubrir los tesoros que guarda. Puede que encontremos piedras, renacuajos e incluso alguna rana, tesoros que en un principio eran imperceptibles y que a pesar de lo incomodo que nos puede resultar mojarnos y ensuciarnos nos haga sentir que ha merecido lo vivido. Es el regalo de ver con claridad.

Nuestro charco puede guardar muchas emociones negadas, dolor, nuestras dificultades para ser nosotros mismos. En el fondo nos espera la alegría de conocernos y vivir en coherencia con lo que somos. Nos espera nuestra libertad interior.

Despertar nos acerca a nuestra libertad interior. ¿Hay algo más preciado que ser tú mismo?.

 

Ana Rial

http://www.misentido.blog.

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