LA PERFECCIÓN

En algún momento, ya hace mucho tiempo y casi sin darnos cuenta, algunas personas hemos puesto en marcha una forma para evitar el juicio o crítica de los demás:  intentar hacerlo “¿perfecto?”.

La perfección es un ideal mental.

Es un ideal porque nunca será suficiente, nunca estarás libre de que alguien espere de ti otra cosa aunque hayas puesto todas tus capacidades en marcha para hacerlo “¿perfecto?”. 

“Perfecto”, ¿para quién?.

Es inalcanzable.

Es tirana porque no tiene en cuenta las verdaderas capacidades de cada persona sino que atiende a lo que la mente pide, a la exigencia de cumplir una serie de condiciones o requisitos mentales y siempre externos (en un principio de nuestros padres o referentes en la infancia, más tarde de muchas personas a quien queramos agradar).

No hay límites.

Buscando la perfección, la mente somete al cuerpo y a toda la persona para cumplir esas tiranas expectativas. Es limitante porque inhibe emociones, necesidades y todo el ego se pone en funcionamiento: las reacciones, el miedo, la culpa, la resignación…

Impide conservar la mirada dentro de nosotras y nos lleva a mirarnos con una mirada dura, llena de exigencia y de nula aceptación por lo que realmente somos.

La búsqueda de la perfección nos aleja del amor por nosotras mismas. Nos aleja del disfrute, del respeto por nuestro ritmo y del amor.

Soltar este ideal de perfección nos permite, por fin, conectar con la espontaneidad, el juego, el aprendizaje, la confianza, la alegría y la humildad que nuestros límites nos invitan a vivir.

Soltar este ideal nos abre al amor hacia nosotras mismas y hacia la vida tal y como se presenta.

Cuando esto pasa deja de ser importante la opinión de los demás y la mirada vuelve situarse hacia dentro de nosotras. Volvemos a ser las protagonistas porque las únicas juezas que realmente hay ¡somos nosotras mismas!.  En un principio esta puede ser una terrible noticia. Nosotras somos las que hemos permanecido exigiéndonos como los demás hicieron, pero más tarde te das cuenta de que es una gran oportunidad, porque depende de ti. Y todo lo que depende de ti ¡es posible!.

Sólo a nosotras nos corresponde dejar de juzgarnos y liberarnos de esa cadena para ser sencillamente y plenamente tal y como somos.

Esto simplifica mucho la vida porque atendemos a lo que realmente está dentro de nosotras. Podemos escuchar la intuición, el tráfico de pensamientos se aligera y espacia. El ritmo va cayendo, las voces se van callando y ya podemos escuchar nuestra propia voz, la sabia voz que siempre ha esperado a ser escuchada para guiarnos.

Soltando el juicio la rigidez se convierte en flexibilidad, el caos en orden, el conflicto en paz, el miedo en amor.

Cuando conseguimos hacer esto para nosotras automáticamente dejaremos de hacerlo para los demás y dejarán de llegar a nuestra vida que nos enjuician.

¡Qué alivio dejar de ser perfecta para simplemente SER!.

En el camino de la imperfección todo es belleza, aprendizaje y singularidad ¿te apuntas?.

 

Ana Rial

http://www.misentido.blog

3 comentarios en “LA PERFECCIÓN

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